Chistes de Locos

    Está un loco escribiendo una carta, entonces llega un guardia y la dice: – ¿Qué haces? El loco le contesta: – Escribo una carta. – ¿Para quién? – Para mí. – ¿Qué dice?- No sé, todavía no la recibo.

    Este era un loco que estaba en el manicomio y se quería suicidar, entonces se lanzó a la piscina para ahogarse y vino otro loco y lo sacó, entonces el director del manicomio lo llamó para felicitarlo por haberlo salvado, y le dijo: Fue un acto heroico lo que hizo, pero lamento informarle que el loco que usted salvó esta mañana, se ahorcó en la tarde. Entonces el loco le dice: ¡Ah!, eso lo hice yo, porque lo colgué para ponerlo a secar.

    En el manicomio, un loco gritaba: – ¡Yo soy el enviado de Dios! Se le acerca otro loco y le dice: – No, ¡Yo soy el enviado de Dios! Y así, los dos locos discuten. Entonces, se acerca un tercer loco, y les pregunta: – ¿Qué pasa aquí? Y el primer loco dice: – ¡Yo soy el enviado de Dios! Y el segundo dice: – No, ¡Yo soy el enviado de Dios! Entonces, el tercer loco dice:- Un momentito, ¡Yo no he enviado a nadie!

    Dos locos en un manicomio y le dice uno al otro:
    – Mira si tú me traes 100 tablas y 1.000 puntillas te hago un barco y le dice el otro:
    – ¡Y si tú me traes a tu hermana yo te hago la tripulación!

    En un manicomio había hacinamiento de locos y para deshacerse de varios hicieron una prueba matemática: 
    ¿Cuánto es 8 por 5? 
    El primer loco: 8 x 5 = abril
    Director: ¡Este todavía está loco! 
    El segundo: 8 por 5 = diciembre
    Director: ¡Este todavía está loco! 
    El tercero: 8 por 5 = 40
    Director: ¡Este no está loco! Pero, ¿cómo hizo Ud. para saber que 8 por 5 es 40?
    El loco: ¡Fácil, resté abril con diciembre y me dio 40!

    Dos locos planean la fuga del manicomio, uno le dice al otro: 
    – Si la pared es baja la saltamos, si es alta cavamos un hoyo, ¿Entendido? 
    – ¡Sí!
    – Puedes ir primero. 
    Pasadas tres horas regresa el loco y dice: 
    – No podemos escapar. 
    – ¿Por qué?
    – ¡Porque no hay pared!

    Una vez se encontraron tres locos en un desierto. Llevaban varios días de recorrido y no habían encontrado nada para comer y mucho menos para beber. Después de cinco días, los tres locos encontraron un viejo automóvil en medio del desierto, uno de los locos pregunta: 
    – ¿Para qué nos puede servir este auto? 
    El segundo le contesta: 
    – Yo no sé, pero tiene que servir para algo. 
    El tercero le responde: 
    – Yo me voy a llevar un asiento para sentarme cuando me canse. 
    El segundo le dice: 
    – Yo me voy a llevar el radiador para tomar agua cuando tenga sed. 
    El primer loco le dice: 
    – Pues, yo me voy a llevar una puerta. 
    Y los otros locos le dicen: 
    – ¿Una puerta?, ¿y para qué? 
    A lo que el primer loco le contesta:
    – ¡Para bajar los cristales cuando tenga calor!

    Dos locos están preparando el árbol de navidad
    Y uno le dice al otro:
    – Avísame si se encienden las luces
    Y el otro le contesta:
    – Ahora sí…ahora no…ahora sí… ahora no…

    En una sala un medico observa como cuatro internados juegan a los naipes mientras otro está sentado sobre un armario. Él medico les ve y les pregunta: 
    – Y aquel, ¿qué está haciendo?. 
    – Es un loco. ¡Cree que es una lámpara!. 
    – ¿Ah, sí?, ¡Eh!, usted, ¡baje inmediatamente de allí!.
    – Pero, ¿qué está haciendo?, -dicen los otros enfermos-, ¡no se da cuenta que sin luz no podemos jugar!

    Este es un Sr. que va al psicólogo porque tenía un problema, cada vez que soñaba, soñaba que era un portero de fútbol, siempre un portero de fútbol pendiente del partido debajo de los tres palos. 
    A esto el psicólogo le pregunta:
    – ¿Mire y usted no sueña con mujeres? 
    – Por favor doctor, ¡¿a ver si me distraigo y me marcan un gol?!

    Va un loco de remate y…
    ¡¡¡GOOOOOOL!!!

    Esta un hombre con su auto accidentado frente a un manicomio con la llanta desmontada y lleva ya mucho tiempo pensando cómo ponerla porque no tiene tuercas para sostenerla.
    En el portón del manicomio esta un loco observándolo y este le dice:
    – Sería conveniente que le quitase una tuerca a cada una de las tres llantas para sostener esa.
    Y el hombre responde:
    – Tienes razón, pero como ¿tú no estás loco?
    Y este le responde:
    – Si, estoy aquí por loco, ¡no por bruto!

    En un manicomio se encontraban dos locos y se escaparon en un auto, uno le dijo al otro:Mira, que rápido van los árboles.Y el otro le contesta:¡A la vuelta volvemos en árbol!

    Un hombre llama por teléfono a un manicomio y pregunta: 
    – ¿Quién está en la habitación 24? 
    – Nadie. 
    – ¡Bien!, ¡Entonces me he escapado!

    En el manicomio estaban 2 locos planeando su fuga; ya al anochecer uno le habla al otro y le dice que ya está todo listo y que tiene el móvil para escapar más rápido. El otro loco mira a su costado, ve una moto y le pregunta: 
    – ¿Para qué queremos una moto sin ruedas? 
    Y el otro le responde: 
    – No sea tonto, es para no dejar huellas.

    Llama un loco al manicomio municipal, y pregunta al recepcionista: 
    – ¿Hay alguien en la habitación 207? 
    A lo que este recorre los pasillos para chequear la ausencia de inquilinos en esa habitación, y luego de unos minutos, vuelve y le contesta: 
    – No. 
    El loco responde:
    – ¡Entonces, me escapé!

    Había un loco cagando entre dos coches y llega un policía y dice:
    – ¿Qué haces cagando ahí?, tendré que dar parte al comisario.
    A lo que responde:
    – ¡Por mí désela entera!

    Una vez uno de esos locos de pueblo estaba en una banca de una acera, y se reía durante mucho tiempo. Luego pasa un señor y le pregunta: – Oiga muchacho, ¿Por qué se ríe? Y el loco responde: – Es que le hice una broma al chofer del bus, le pagué el pasaje y no me monté.

    Un loco entra a una panadería y le pregunta al panadero: – Señor, ¿ya salió el pan? Y el panadero le dice: – Sí, ya salió. Entonces el loco le pregunta:- ¿Y a qué hora regresará?

    Un paciente del manicomio le dice a su psiquiatra que está a punto de casarse.
    – ¿Quién es la afortunada? -pregunta el doctor
    – Una bonita pulpita -contesta el loco
    – Vamos, vamos, tiene que quitarse esa idea de la cabeza -replica el doctor
    – De acuerdo, pero ¿ahora qué hago con los 8 anillos?